viernes, 31 de julio de 2015
Vida
A quién no le gustaría tener un trabajo bien remunerado, una casa, una familia, una o varias mascotas y por qué no, un buen coche. Todo el mundo quiere eso, tener una vida de anuncio y ser feliz, pero nos equivocamos, eso no es ser feliz. Siempre he querido crecer y tener todo eso de lo que os he hablado antes porque me cansa estudiar, me aburre y soy de ese tipo de personas que prefiere ir a lo fácil, chascar los dedos y tenerlo todo hecho. La vida no es así de fácil y si lo fuera, no se llamaría vida. Tal vez, esté hecha de inseguridades y por eso quiera crecer de golpe, saltarme diez años de mi vida -que suelen decir que son los mejores- y olvidarme de todo eso para centrarme en el trabajo y en mi familia. Pero desde hace un tiempo, me he dado cuenta de que eso no es lo que realmente me haría feliz y que no es lo que realmente quiero. Es lo que me han hecho creer que quiero. Sí, me gustaría tener todo eso, pero poder saborearlo mejor al saber el esfuerzo que he tenido que hacer para conseguirlo.
Quiero vivir el día a día, disfrutar de cada momento que me brinda la vida, porque nunca sabré cuándo será la última vez que me vaya a la cama con un libro, la última vez que vea a mis familiares, a mis amigos, a esa persona especial que me hace volar por encima de las nubes con tan solo una mirada.
Así que hacedme caso cuando os digo que no hay mejor manera de vivir la vida, que saboreando el nuevo día que comienzas como si fuera el último que terminas,
kisses.
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